Al desempleo, buena cara

Nunca antes me había sentido con la autoridad suficiente para hablar de este enfoque de la marca personal como ahora. Llegué hace dos semanas de Barcelona, cuento con más de cinco años de experiencia laboral y una maestría. No tengo un listado de empresas saturando mi teléfono con llamadas para proponerme ser parte de su equipo, pero sí tengo la satisfacción y sobre todo la tranquilidad de que estoy enfocando tan bien mis sueños y expectativas laborales que, cuando me llamen de alguna será para dedicarme a lo que sueño y espero; es justo aquí, donde pondré todo de mi parte, sacaré a relucir mis habilidades y herramientas para demostrar el valor que tengo para aportar.

Hoy, desempleada y aplicando a trabajos, les puedo decir que me siento lista, madura y que esta espera, que sin lugar a dudas genera ansiedad e incertidumbre, será porque algo estará cocinándose o porque la vida misma me está direccionando hacia aquello que he venido posponiendo desde hace tiempo, mi proyecto de marca personal. Lo que sea que venga solo sé que se dará si trabajo en ello, si exploro, me arriesgo y también si dejo que fluya por sí mismo, esta es una gran señal para predecir si las cosas van por buen camino.

Ánimo a todos los que están en situaciones similares, ser auténticos empieza por tener claras nuestras expectativas y luchar por ellas. Para quienes están empleados o, más bien, cautivos en una jaula que limita sus alas profesionales, la invitación es que no se dejen vencer por el temor o la incertidumbre. Salgan y demuestren lo que tienen para aportar, emprendan, si lo quieren, y luchen por sus sueños propios. ¡La única barrera está en uno mismo!

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